Antes de iniciar las pruebas, identifique y formule claramente la hipótesis específica que pretende validar. Una definición precisa de la hipótesis es fundamental para generar ideas significativas y procesables.
Su hipótesis debe basarse en datos y no en suposiciones. Básela en métricas cuantitativas y observaciones cualitativas del comportamiento de los usuarios en su sitio web.
Lo ideal es que su hipótesis se base en las conclusiones y resultados de una investigación exhaustiva.
- Hable con sus usuarios o clientes para descubrir qué es lo que más valoran de su producto o servicio y qué problemas les ayuda a resolver.
- Analice las solicitudes de asistencia y los tickets para identificar los puntos débiles más comunes. Revise los análisis de su sitio web para detectar problemas como tasas de rebote elevadas o tasas de conversión inusualmente bajas en secciones específicas.
- Utilice mapas de calor y herramientas de grabación de sesiones como Microsoft Clarity o Hotjar:le mostrarán exactamente cómo interactúan los visitantes con su sitio web y le ayudarán a descubrir bloqueos o puntos débiles en el recorrido del usuario.